Estamos en tiempo de cuaresma para vivir todo un proceso espiritual de solicitud maternal de la Iglesia. Es la gran oportunidad de colocar el misterio de Dios como el centro de nuestra vida creyente de un Dios que es el Padre bueno y que siempre acompaña nuestras vidas. Le pedimos a Dios para poder sentir el deseo de recobrar el impulso de la fe. Es un tiempo para ordenar la existencia para evitar la dispersión del corazón ante las distracciones cotidianas.
Es un tiempo para la conversión; sin embargo, en este proceso tenemos que dejarnos alcanzar por la Palabra de Dios. Sólo hace falta nuestra auténtica docilidad y hospitalidad interior para que el Señor sea Dios en nuestras vidas. Así comprenderemos lo que significa seguir a Cristo en su camino hacia la Pascua (pasión – muerte y resurrección)
Transformar el estilo de convivencia hacia la reconciliación
En su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. El Pontífice insta además a comprometerse “para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.
“Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Papa pide formas de “abstinencia concreta” como “desarmar el lenguaje” y cultivar la amabilidad, pero también escuchar la Palabra de Dios y el clamor de los últimos, y hacerlo juntos, en nuestras comunidades, abiertas a acoger a quienes sufren.
En el tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua, y que comienza el miércoles 18 de febrero, el Papa recuerda que la Iglesia “nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”
En este camino de conversión es fundamental dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, subraya León XIV, y renovar la decisión de seguir a Jesús hasta Jerusalén, «donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección». Por eso recuerda la importancia de dar espacio a esta Palabra a través de la escucha, que es un rasgo distintivo del mismo Dios. El Señor, que habla a Moisés en la zarza ardiente, le dice que ha oído el clamor de su pueblo oprimido en Egipto. Es un Dios que nos atrae – comenta el Pontífice – que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón.
Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Fuente: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-02/papa-leon-xiv-mensaje-cuaresma-2026-ayuno-escucha-pobres.html
La afectividad, una energía siempre presente en nosotros
¿Qué se encierra detrás de la palabra «afectos» y «deseos» en Ignacio de Loyola? El Padre Cámara dice de él: «Nuestro Padre Ignacio nunca persuadía con afectos, sino con cosas. Las cosas no las ornaba con palabras, sino con las mesmas cosas.» Ignacio fue el hombre que pretendió que nos abriésemos al Espíritu sin abandonar «las cosas», la realidad. Quería que encontráramos a Dios en todas las cosas. Y como es consciente de que los afectos son una energía siempre presente en nosotros y muy decisiva, quiere ordenarlos, pero no eliminarlos, porque una persona sin afectos está muerta.
En muchos momentos la palabra afecto, para Ignacio, es sinónima de deseo. Casi siempre que alude a afectos desordenados se refiere a deseos desordenados. Pero el afecto es más amplio que el deseo, porque abarca también el temor, que es lo contrario al deseo. Los temores son afectos poderosísimos que tienen una fuerza más imperiosa que los mismos deseos. Usa también otras palabras muy relacionadas con los afectos, por ejemplo, las «mociones» buenas y malas, algo que me mueve por dentro. Habla también de «pensamientos». No significan para él ideas o reflexiones, sino algo más rico:
«Porque así como la consolación es contraria a la desolación, de la misma manera los pensamientos que salen de la consolación son contrarios a los pensamientos que salen de la desolación.» [314]
No ha descrito ningún pensamiento, pero lo llama pensamiento; es decir, que para Ignacio consolación y desolación son pensamientos profundos, lo que equivale a afectos profundos.
El asistencialismo sigue siendo necesario, aunque insuficiente: recha-zarlo como “pseudocaridad cristiana” contraria a la solidaridad es, con terminología de L. Ragaz, rechazar a las enfermeras porque lo que cura son los médicos. Francisco reconoce que “la necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar”[1]. Y es evidente aquel proverbio chino: para quitar el hambre mejor enseñar a pescar que dar un pez. Pero mientras dura la enseñanza habrá que dar de comer, para que no se muera el alumno. No sea que acabemos con el hambre… matando a los hambrientos
[1] PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, n. 202.
«Los países más ricos del mundo son los que más armas fabrican.Y no para defenderse, sino para venderlas a países pobres, impidiéndoles crecer y facilitando las guerras entre ellos. Esta es una de las mayores vergüenzas de nuestro mundo. Los presupuestos del gobierno actual dejan de ser “de progreso” cuando miramos el capítulo de la llamada “defensa”.
Lo peor que le puede pasar al católico es vivir con los ojos vendados y con sorderas increíbles. Los sociólogos nos dicen que vivimos en una cultura de la seducción. Nos damos cuenta que se han caído las grandes utopías de la modernidad, capitalismo y socialismo y un aire de desencanto ha impregnado todos los espacios de la sociedad posmoderna. Como decían los abuelos “Tantos esfuerzos e ilusiones invertidos parecen perdidos.” . Frente al vacío de la interioridad y la pérdida de la dimensión trascendente de la vida que nos deja un aire de orfandad, se han creado dos grandes intentos huecos de reencantar el mundo: el consumismo y la diversión.
«Hijo, muere por lo que amas, para que la vida te dé la razón.»
«No me digas qué fue de tu vida, dime qué hiciste con tu libertad.»
«Pobre no es el que tiene poco, sino el que necesita mucho.»
«Vete tranquilo, hijo, que el mundo es de quien se anima.»
«Si amas el dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas la vida, seguramente llegarás a Dios.»
«Bienaventurado el que sabe que compartir es un negocio excelente.»
«No digas ‘no puedo’ ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.»
«Haz solo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito.»
Vuela bajo, porque abajo está la verdad. Esa que el mundo olvida por su ansiedad.
Vuela bajo, porque abajo está la flor. Donde el hombre se encuentra con su creador.
Coro: Vuela bajo, vuela bajo vuela bajo y verás. Que el que vuela más alto se olvida de la paz.
Vuela bajo, porque abajo está el amor. Ese que te libera de todo dolor.
Vuela bajo, porque abajo está la luz. Esa que te señala el camino a la cruz.
(Coro)
Vuela bajo, porque abajo está el perdón. Ese que te devuelve la voz al corazón.
Vuela bajo, porque abajo está el final. Donde todo comienza a ser realidad.
